Almacén e inventario
El stock baja al vender y sube al comprar, sin que nadie anote nada aparte. Pero eso solo es la mitad: lo que hace que un almacén cuadre no es el descuento automático, es poder explicar cada unidad.
El diagnóstico
Cuando una clínica nos pidió «que el software descuente solo», fuimos a medirlo antes de construir nada. El descuento ya funcionaba: de 62.412 líneas de venta, ninguna estaba sin su producto. El descuadre venía de otro sitio, y son cuatro cosas que le pasan a cualquier veterinaria que viene de un sistema viejo:
Ningún software arregla esto por arte de magia. Lo que puede hacer es dejar de esconderlo.
El libro de movimientos
El stock no es un número que alguien edita: es la suma de todo lo que entró y salió. Cada movimiento queda con su cantidad, su fecha, su motivo y quién lo hizo, y el número de la pantalla tiene que cuadrar con esa suma — siempre.
El conteo
El día de cierre alguien recorre las estanterías con una hoja impresa y después teclea todo. Aquí se abre un conteo, se recorre leyendo códigos con la cámara del teléfono, y al cerrarlo la diferencia queda registrada como conteo — no sobrescribe el número por lo bajo, deja dicho que ese día faltaban tres.
El almacén no vive solo: las compras y los proveedores están donde está el stock, así que recibir mercadería es lo que la sube. Con aviso cuando algo se está acabando, el vencimiento más próximo a la vista y todo dividido por áreas — farmacia, vacunas, laboratorio, petshop, baño y más. Sin plan superior que lo desbloquee: está en el precio de siempre.
Todo lo que hace muvets — historia clínica, caja, recetario y facturación.
Lo que sale del almacén acaba en un comprobante: facturación electrónica para veterinarias.